"Si nuestras vidas entran en conflicto con tus percepciones..."
"Me adaptaré." Fang Zi no pudo controlarse en absoluto. Estaba acostumbrado a controlarse, pero ahora no tuvo más remedio que dejarse llevar, y lo hizo voluntariamente.
"Si yo y mi pequeño bebé regordete..."
"Ustedes son las personas más importantes para mí". No le dio oportunidad de retractarse.
—No —dijo Xiang Lan sonriendo—. Quiero decir, tú también eres una persona, y tus capacidades son limitadas. No puedes protegernos eternamente. Xiao Rou Rou y yo también nos haremos más fuertes. Necesitamos tu protección y tu amor, pero eso no lo es todo.
Las lágrimas de Fang Zidu rodaron por sus mejillas. "Xiang Lan, créeme, lo haré mejor en el futuro."
—Creo en ti —dijo ella alegremente—. No sé qué me depara el futuro, pero espero que me guíes en él.
La brisa primaveral entró por la ventana y la luz del sol brilló sobre el cristal. El aroma fragante y la sonrisa que lo habían cautivado a primera vista florecieron lentamente.
Como un río desbordado, como un torrente furioso, le inundó el corazón y arrasó sin piedad su alma, y quedó tan absorto en él que dejó de resistirse.